Cuando me confiscaron la palabra, y me qitaron hasta el horizonte, cuando sali, hubo un adios de siempre con la mano a la familia, y a los amigos qe sobrevivian, y mi corazon hizo un ruido fuerte. Llegue a una ciudad qe resvalaba, con una cuota de su amor mas austero para los qe llegabamos, y sin averiguar los fervores ni mucho menos el grupo sanguineo, abierto de par en par, con sus catastrofes para qe nos sintieramos igualitos qe en casa. Siempre hay calles qe olvidan, y sus silencios, pero aca tambien hay plazas con pinos discretisimos, yo vine de un pais qe ya no tiene simulacros, nos miramos de lejos y sin duda nos reconoceriamos.
Estamos desarmados, a medida qe entramos en el miedo vamos perdiendo nuestra extranjeria, le ponemos candado a los ex domicilios y desobedecemos a los metereologos, el recuerdo del mar cuando no hay mar, y en la memoria suena el ta, o taluego.
Y nos aceptan siempre, y nos inventan a veces, y tambien nos confunden, y por lo pronto se sienten orgullosos de entender qe nos vamos a qedar, porqe claro hay un cielo qe nos gustaria tener sobre la crisma, asi va uno formando las patrias interinas, asi van qe las segundan patrias siempre son buenas.
Qe tambien aca hay incertidumbre y caminos rotos, besos rendidos y provisionales y lunas qe riciben nuetras noches, de a poco percibimos los signos del paisaje y nos vamos midiendo primero con las nubes y luego con la rabia, pero primero con las nubes.
Acostumbrandonos a sus costumbres llegamos a sentir sus rafagas de historia. Y cuando sentimos el escalofrio y lo malo de estar lejos, siempre es bueno saber qe en algun meridiano hay algo mejor, un ñandu, un hombre o dos, un pueblo, una isla con lobos marinos, un continente, un mundo.
Por supuesto sabemos desenrollar la risa, y madrugar y andar descalzos, inventar minuciosos borradores de amor y aveces pasarlos en limpio, y en la alta noche juntar pedazos de canciones, y claro usamos el derecho de la alegria, y tambien ocultamos los derrumbes, y hasta el amor es de pronto una culpa, y todo se vuelve inolvidable.
Por eso cuando vuelva, y algun dia sera, qe volvere a mi tierra, con mi gente, bajo mi cielo. Mostrarle al mundo como era, y como fui.
Mario Benedetti.
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