“La aventura del pensamiento”

Para muchos en la simpleza habita la genialidad. Tal vez sea esta una de las características más representativas de este nuevo texto que nos ofrece este autor español.

“La aventura del pensamiento” sorprende por su origen, ya que proviene de un sencillo programa televisivo de divulgación filosófica -sin grandes parafernalias-, donde Savater nos introduce amenamente en los contextos de vida, en los datos biográficos fundamentales, y en el desarrollo de las principales ideas propuestas por cada uno de los filósofos aquí convocados. En palabras del mismo Savater: “En la historia de la filosofía hay personajes originales, pensadores de miras extrañas, gente que ha salido de todos los cánones académicos e incluso sociales. Pero también tenemos el caso contrario, el profesor de filosofía prototipo” (p. 164). El lector es transportado a través de los recovecos del pensamiento, pasando por el mito fundacional de la caverna de Platón, la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, el planteamiento acerca de la subjetividad de René Descartes, los Fenómenos y Noúmenos de Immanuel Kant, las pasiones e impulsos en la obra de Arthur Schopenhauer, la plusvalía de Karl Marx, la democracia de John Dewey, el Tractatus de Ludwig Wittgenstein, o las micropolíticas de Michel Foucault, entre otros.

 Tal vez esta selección hubiese sido muy distinta sino hubiese tantos olvidos, discriminaciones, guerras e incendios de bibliotecas en nuestra historia humana… y si además se hubiese considerado a las mujeres filosofas que han existido en la Historia, con las que el autor queda en deuda. Sin embargo, esta obra nos permite ser, como bien lo propone Savater, filósofos también, y aventurarnos a descubrirnos, en una relación pedagógica, como sociedades y personas que habitan en un tiempo y espacio determinados.

 Este libro constituye una contribución para el trabajo en el aula, en asignaturas humanistas como Filosofía, Lenguaje e Historia y Ciencias Sociales en enseñanza media. En Filosofía, por ejemplo, nos permite conocer experiencias filosóficas genuinas y documentadas; comprobando que la filosofía posee historicidad. Para la asignatura de Historia y Ciencias Sociales, en tercero y cuarto medio, así como también con sus cursos electivos, nos muestra el pensamiento científico de distintas épocas y lugares, posibilitando la comprensión y ejemplificación de muchos contextos históricos.

 En el ámbito del lenguaje, permite avanzar en la capacidad de argumentar a partir de modelos y valores que permiten ampliar la comprensión y análisis de la vida personal y social. Por otra parte, en cuarto medio, serán los textos de estos autores buenos ejemplos de discursos emitidos en situaciones públicas de enunciación y permitirán el análisis de textos no literarios referidos a temas contemporáneos.

“La aventura del pensamiento” Fernando Savater

No es una finalidad para mi conocer, sino que es un medio para ser feliz.

La sabiduría se alcanza con lentitud. Esto se debe a que el conocimiento intelectual que adquirimos fácilmente se vuelve emocional, y una vez transformado, se hace permanente. 
La practica conductista es el acelerador necesario para esta reacción. Sin esta acción, el concepto ser marchita y se desvanece. El conocimiento teórico sin aplicación, no sirve, no es suficiente. 

Hoy en día se descuidan el equilibrio y la armonía; sin embargo, son las bases de la sabiduría. Actualmente todo se hace en exceso, la gente se excede en el peso, porque come demasiado, los deportistas descuidan aspectos de sí mismos y de los demás por correr en exceso. La gente parece exclusivamente mezquina. Se bebe demasiado, se fuma demasiado, las quejas son muchas. Se conversa demasiado sin satisfacción, se tienen demasiadas preocupaciones, hay demasiadas ideas en blanco o en negro. Ahora, es todo o nada, pero debemos levantar nuestra mirada al cielo, y ver que la naturaleza no es así.  

En la naturaleza hay equilibrio, los animales destruyen en pequeñas cantidades. Los sistemas ecológicos nunca son eliminados en masa. Las plantas consumidas vuelven a crecer, las fuentes de sustentos proveen y vuelven a reponerse, se debe disfrutar la flor, comer la fruta, y preservar la raíz. 

La humanidad no ha aprendido el equilibrio; muchos menos lo ha practicado. Se guía por la codicia y la ambición; se conduce por el miedo. De este modo acabará por aniquilarse. Pero la naturaleza sobrevivirá, al menos las plantas. 

En verdad, la felicidad arraiga en la sencillez. La tendencia actual al exceso en el pensamiento y en la acción disminuye la felicidad. El exceso nubla los valores básicos. Los religiosos nos dicen que la felicidad se logra llenando el corazón de amor, de fe y esperanza, practicando caridad y brindando bondad. Dadas estas actitudes viene el equilibrio y la armonía. Son, colectivamente, un estado del ser. 

En estos tiempos son un estado de alterada conciencia. Es como si la humanidad no permaneciera en estado natural mientras vive en la Tierra. 
Tiempos difíciles, de consumo de muchas preguntas, que muchas veces la respuesta es simple, la humanidad es inmortal, debemos ahora aprender nuestras lecciones. Al parecer todos vamos al mismo sitio, aunque a diferente velocidad, nadie es mas grande que los demás.
Resulta fácil leer sobre el amor, la felicidad, la caridad y la fe, o conversar sobre ello. Pero practicarlo, sentirlos, requiere un estado alterado de conciencia. No se trata de estar inducido en las drogas, el alcohol o una emoción inesperada. El estado permanente se alcanza a través del conocimiento y la comprensión. 

Todo esto, se trata de tomar algo casi místico y transformarlo en cosa de todos los días, en un habito. Comprendamos que nadie es mejor que otro, sentirlo, practicarlo. Nuestra misión es aprender, mediante el conocimiento. 

El ignorante critica porque cree saberlo todo, el sabio respeta porque reconoce que puede aprender algo nuevo.