Uno va coleccionando soles, cielos, cicatrices, caídas, sonrisas, suspiros, miradas, melodías, y un sinfín de cosas mas, uno los va coleccionando y hasta quizá los atesora en una trinchera intocable, y de vez en cuando uno mismo viaja hacia ese rincón atrincherado, intocable y revive ese sol, ese cielo, esa mirada. También cuando cierro los ojos hay veces que me duelen, debe de ser que aun no aprendieron a sufrir, también coleccionamos imágenes, que viene y que van, y algunas se quedan y es como una compañía, esas imágenes como compañías te transportan a otras tierras y hasta nos llenamos de preguntas.
Estos ojos que no se cansan de mirar, pero si siente el cansancio de lo que ha mirado, pero las imágenes sabe como meterse en la memoria de uno, pero cuando abro los ojos, miro a un mundo que es mio, y que bueno que te veo, y que bueno que seas vos el que transforme mi vida, que sea para contigo que reserve espacio para el amor que para el odio.
Porque quiero tenerte, con tus miradas, con tus sombras, con tu silencio y clamores, en el amanecer y en el crepúsculo, y ya no importa, lo lejos o lo cerca que podamos haber estado, y yo se que a veces aminoras el paso, pero me gusta ver que te repones y que sigues y sigues como siempre. Porque yo quiero mirarte, conocerte y reconocerte a cada minuto y que me mires con miradas mías y tuyas y mías, y que nos riamos de la buena suerte. Y la buena suerte a veces es sagrada que nos pone solo amor entre las manos, y a veces nos toma de sorpresa y nuestro corazón queda paralizado. Y esos sentimientos que nos atropellan, pero solo el amor es el resplado. Y ese amor, se hace fuerte en la memoria y en los corazones, y es como el sol en la cara, tibio, va despacio que nos seduce, nos invade, y también lo guardamos cuando abrimos o cerramos los ojos, solo nuestro. Y seguir contigo, a tu lado, es todo lo que me propongo.
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